versión preliminar

El Kultrún

donde la voz siempre vive

-Kepatunge, kepatunge machi Rosa (Ven, ven Machi Rosa) grita el artesano hacia el interior del tambor, aún con el parche abierto, llamándola. La convoca porque casi ha terminado de construir el kultrún para su dueña, depositando en su interior todos los elementos sólidos del ritual.

- Akutun. Akutun ayuwi tañi piuke (Aquí estoy. Aquí estoy, contento está mi corazón)- exclama la machi-chamán, al introducir su voz potente dentro del kultrún, al que inmediato se ciñe el parche. Desde ese momento la voz y la energía de su dueña siempre estarán dentro del kultrún, dándose la más profunda identificación de la machi con su instrumento, que simbolizará su propia voz y su poder chamánico.

El Kultrun representa al universo mapuche y a la misma machi o chamán indígena que será su única dueña. Como ella es la poseedora del timbal que la acompaña, es la única ejecutante de la ceremonia ritual, sólo las iniciadas en el ritual de su ejecución y los significados que encierra pueden transmitir y conservar la tradición. La unión entre la machi y sus instrumentos es tal que, al momento de su fallecimiento, los familiares deberán destruirlos o enterrarlos juntos.

Su grado de vigencia está unido inseparablemente a las prácticas chamánicas de la machi, por ser ella quien practica la medicina mágica aborigen y preside los diferentes rituales de la comunidad mapuche. La machi es la principal portadora y transmisora de la religiosidad. Es quien desempeña diversas funciones rituales al servicio de su comunidad, destacando entre ellas las medicinales, terapéuticas, adivinatorias y comunicativas.

El kultrún es un tambor indoamericano, chamánico, propio de los mapuches. Refleja la interacción entre lo musical y lo religioso, y encierra la clave de numerosos significados culturales mapuches; entre otros la concepción del mundo en una bipolaridad o dualismo entre bien y mal, entre lo natural y lo sobrenatural. Se trata de un timbal formado por una vasija cónica hecha de la madera del sagrado árbol de laurel , es el rewe, altar o lugar cósmico sagrado propio de la machi-, cubierto con una membrana simple confeccionada con la piel sana, pelada y sin curtir, de un cabrito.

Los pequeños objetos de su interior representan no sólo el poder chamánico y las capacidades terapéuticas de la ejecutante, sino también riquezas materiales "monedas y cristales- y las relacionadas con la alimentación" granos, animales de granja, etc.- evocando la relación directa con la fertilidad de la tierra. Todos esos objetos sólidos serán puestos dentro de la cavidad, en cantidad de cuatro o sus múltiplos, al momento de su confección.

Se ejecuta individualmente, percutiendo el parche con una baqueta. Los pequeños objetos sólidos del interior hacen que el mismo, al sacudirse durante su ejecución, se transforme en un timbal-sonaja, tornándolo en un instrumento mixto y no sólo de percusión.Su uso y ejecución es una única ceremonia compleja, con connotaciones mágicas y religiosas, integradas por el golpe, el canto, el movimiento y, esencialmente, el trance chamánico de la machi. Ella no requiere de alucinógenos ni estimulantes para el trance, siendo bastante el mero respeto de los componentes naturales de la ceremonia, que llega a durar hasta una hora.

El trance es un estado autohipnótico alcanzado durante la ceremonia, con base en la percusión rítmica de tiempo igual, reiterados movimientos pendulares tanto del instrumento como del cuerpo, los aumentos de intensidad y la velocidad. La efectividad de la ceremonia ritual depende de la interacción que se produce en la misma entre el tempo, la danza, el ritmo, el canto y las posiciones y movimientos corporales que forman un todo.

El parche es decorado con diseños relacionados con los puntos cardinales, reflejo del número cuatro, de permanente presencia en la cultura mapuche.

Tradicionalmente se dice que cada machi recibe la imagen de su timbal y los colores y diseños que deben dibujarse en el parche de ciertos espíritus sobrenaturales, los cuatro dioses de la música, de los que también aprende su ejecución, que se le manifiestan en sueños. A partir de allí la joven aprendiz será también enseñada por su predecesora y maestra, hasta perfeccionarse en las técnicas chamánicas, siguiendo atentamente sus consejos.

En suma, como parte de la cultura, la música mapuche es capaz de reflejar los componentes específicos del sistema sociocultural. Dentro del arte global ritual, se integra no sólo con la poesía, la danza y el drama, sino también con la cosmología, el mito y la medicina nativa. Su visión simbólica dualista aparece no sólo en la música y en la danza sino en todo el contexto cultural de los mapuches operando en el ámbito de la música ritual y de la profana.

(Fuente) Investigaciones de la profesora chilena María Ester Grebe Vicuña

Gabriela Hamuy