La 45. No voy a llorar, de eso ya me cansé.
A partir de la forma del melodrama y de la mezcla de géneros -comedia musical, sátira social, comedia romántica, tragedia-, los tres personajes de la obra ocupan diferentes posiciones dentro de una estructura triangular que va mutando hasta que el desenlace impone un límite a los desplazamientos. Chiquito, el marido de Grace, que también es la monja (imagen del pudor, la moral social, la represión institucional y genérica que finalmente castiga con la muerte), Rebecca, una policía de “gatillo fácil” que encuentra su razón de ser y aún su erótica en el manejo y el uso de las armas, y Grace, imagen estereotipada de la feminidad y la dulzura definida por el maquillarse constantemente, la inocencia y la sumisión.
Rebecca, en primera instancia, marca su diferencia con Grace mediante la erotización de su discurso al describir y narrar su relación con las armas. Incluso explicita esto al excitarse mientras habla de ellas. La pistola 45 es sinécdoque y objeto de deseo de Rebecca, que aún en su ausencia la define por su capacidad de instrumento para la represión. Absolutamente funcional al sistema, cuando sale de él es muerta por aquel atributo que le faltaba. Grace, por su parte, es víctima de su marido que la golpea pese a estar embarazada, con la consecuente pérdida (equivalente a la de Rebecca en tanto ataque a su identidad), lo cual introduce la problemática del género por el tópico de la violencia familiar.
El acercamiento de ambos personajes se da a través de un tercer elemento: el teatro y Un tranvía llamado deseo. Obra que pasa de ser un elemento metatextual y autoreferencial como reflejo de la relación entre los personajes (Stella-Stanley Kovalski, Grace-Chiquito) a un argumento paralelo que ilumina y muestra el conflicto nuclear de la obra. El amor entre Rebecca y Grace nace cuando salen de sus lugares de género: la primera dejando de lado su pasividad constitucional y Rebecca abandonando la agresividad e identificación total con la matriz represiva representada por el arma. Grace dice que el teatro permite ser otro: esa otredad que la representación exige las lleva a abandonar sus roles de víctima y policía de gatillo fácil para buscar modos de relación alternativos a lo que conocen, posibilidades de una existencia menos restringida. Las inclusiones de cortos en formato video son eficaces en cuanto producción de intriga y creación de climas.
Los momentos musicales van marcando la acción, instaurando ciertos tiempo de descanso y anticlímax, que en general plantean la vida libre y plena que ambos personajes buscan. La presencia de algunos trazos gruesos en la caracterización de Rebecca, lindantes con lo caricaturezco, podrían ser innecesarios. Las transiciones de una historia a la otra (de la historia de las dos policías a Un tranvía llamado deseo) se evidencian mediante cambios de luces. El final abrupto produce un efecto sorprendente: un breve instante de felicidad, mientras bailan, seguido de la tragedia. Así se cierra el círculo: de la ausencia del arma a su presencia eficaz. Un espectáculo altamente recomendable.
Escrita y dirigida por Cecilia Propato.
Interpretes: María Lía Bagnoli (Rebecca), María Laura Rojas (Grace), David Señoran (Chiquito).
Coreografías: David Señoran.
Realización de vestuario: Alejandro Guicci.
Selección musical y compaginación: Propato y Señoran Cortos en formato video.
Cámara: Juan Sebastián Fernández. Edición: Ariel Sanna.
Diseño gráfico: Luciano Crispi.
Teatro Del Nudo, Av. Corrientes 1551,Cap. Fed.
Jueves 21 hs.
Entradas: $20
Por Miguel Santoro

