Famoudou Konaté
"La música debe estar completamente dentro de la experiencia física"
Famoudou Konaté es de los más destacados percusionistas en la tradición malinké del djembé. Con más de cuarenta años de viajes y conciertos de djembé de Guinea, ha sido admirado por su especial conocimiento del repertorio malinké, por su respeto a la creación y la tradición.
Tiene grabados muchos discos -algunos como solista-, ha escrito un tratado sobre percusión Malinké, y participado en películas con Mamady Keita. Lideró varios grupos: Hamana Diara, Ba de Hamana Dan y Hamana Foli Kan; y fue miembro de la agrupación Mögöbalu junto al dundunfola(maestro de dundun) Dada Kourouma y al percusionista Mamady Keita.
Famoudou fue a la región de Sambarala en su país, donde tocaba en festivales y ceremonias de la comunidad a los ocho años, y ya era reconocido como djembéfola (maestro del djembé) a los catorce años. Integró los Ballets Clásicos Africanos de Guinea entre 1959 y 1985, destacándose como instrumentista y arreglador en las giras mundiales. En 1986 para Europa y a partir de 2000 para Estados Unidos, dio enseñanza de su instrumento, dando lugar a la aparición de toda una nueva camada de percusionistas de djembé. En 1996 fue designado catedrático honorario de música africana en la Academia de Bellas Artes de Berlín.
Con motivo de su ingreso a la Academia berlinesa fue entrevistado en varias oportunidades, siendo la presente un extracto, de traducción libre, de dichas entrevistas:
Entrevistador: Konate, usted fue posiblemente el primer músico africano llegado a profesor honorario en una universidad alemana. ¿Como lo experimenta?
Konate: Desde el fondo de mi corazón, estoy profundamente feliz con esto. He tocado la típica música del djembé desde que era niño. Después de haber viajado mucho por el mundo me consideran un buen percusionista y la gente gusta de mi música.
E: Usted es uno de los más prominentes músicos del oeste africano. Su carrera inició como percusionista en su pueblo, ¿cómo llegó a convertirse en "percusionista popular", y qué significa esa posición en su Guinea natal?
K: Yo nací en una granja. Llegué al mundo para ser granjero y trabajar la tierra o criar animales para comer. Pero siempre escuche música, mi hermano tocaba el djembé. Nací en un ambiente en que se tocaba el djembé en toda clase de situaciones cotidianas, que es como se forma un músico en África: tú no estudias, tú no vas a una escuela, simplemente lo escuchas todo el tiempo.
E: ¿En su país el músico es una persona notoria o sólo una persona más?
K: Un músico es respetado, y si es un buen intérprete será rápidamente muy popular. Uno es constantemente invitado a tocar si es bueno, una y otra vez. El problema es que no se gana dinero, que es la situación más habitual en mi país que es muy pobre. La gente no tendría duda en pagar a un músico bueno, lo que sucede es que no se tiene el dinero para hacerlo.
E: Guinea es uno de los países más pobres del mundo, pero también es muy rico en recursos. ¿Cómo explica eso?
K: A menudo me lo he preguntado. No soy un intelectual, ni un político, no entiendo ni quiero entender. He ganado mucho dinero y todo lo he dado a mi familia en Guinea.
E: ¿Hay todavía quien entienda la música nativa en tu país natal? ¿Es todavía cultivada y enseñada? ¿Está viva aún en las poblaciones?
K: Es música tradicional, y está muy viva. Se la escucha tocar permanentemente, incluso en los poblados que no tienen electricidad hay quienes obtienen generadores para crearla. Cuelgan lámparas en los árboles y por muy poco dinero escuchan música de discos usando aparatos electrónicos.
E: ¿Pero es eso un real cultivo de la tradición? ¿Se enseña la música tradicional en algún lugar o hay profesores especiales?
K: Por supuesto que no hay profesores. Los ritmos están en los corazones y las mentes, y la danza en sus cuerpos. Eso es todo, pero esto no es una transmisión institucional de la información.
E: ¿Qué es, entonces, distintivo de la música de tu pueblo malinké?
K: He viajado por toda el África negra y también por el África blanca, árabe, del norte. He estudiado los diversos estilos musicales en esas áreas. Sus tradiciones musicales también están muy vivas. Ellos las tocaron para mí y, por ejemplo en Marruecos tienen un ritmo muy parecido a alguno de los nuestros, con el mismo tempo, pero lo que es único en nuestra música es la melodía. Yo conozco más de 80 combinaciones polirrítmicas semejantes, cada una con su particular manejo y carácter. Eso es lo que yo llamo melodía. (nota: los estudiosos han encontrado que para la sensibilidad rítmica de los Malinké, no hay un patrón rítmico único sino que comprende una mezcla de ritmos unidos para conformar una unidad musical única, a la que llaman "ritmo polifónico" o "polirritmia". Lo muy especial de la música Malinké es que su melodía es creada por tres tambores graves, cuyos nombres son onomatopeyas del sonido que producen: uno mayor llamado "dundumba", uno mediano o "sangban" y el pequeño "kenkeni". Son el único pueblo que trabaja sobre la base de estos tres tambores. Sumado a ello el acompañamiento de dos tambores de mano tocando su propia melodía y un djembé solista improvisando lo más importante. Todo este acompañamiento es estrictamente exigido por la tradición. Lo máximo del arte está en la habilidad del solista de djembé).
E: ¿Es el djembé un tambor especial?
K: Sin duda es muy especial, con un sonido penetrante que puede ser oído a mucho más de cinco kilómetros sin micrófono ni amplificador.
E: Dice conocer ochenta ritmos. ¿Acaso estos ritmos tienen significados o cuentan historias?
K: Yo conozco más ritmos que esos. Más de noventa. Pero si incluyo otros ritmos de Guinea, son muchos más. Todos los ritmos tienen algún significado. Algunos ejemplos sueltos: están las danzas de las máscaras, del pájaro, de la joven mujer, la del hombre joven, etc.
Cuando Guinea dijo a Francia "Dennos nuestra independencia", nos la dieron. Entonces el presidente Sekou Toure hizo un gran trabajo llamando para traer a nuestra memoria las tradiciones: las viejas músicas, canciones y ritmos, y todo lo que era tradicional del pueblo. Antes de eso las mujeres africanas eran oprimidas y nadie las respetaba, pero Sekou Toure las puso en igualdad con los hombres, cambiando una cuestión cultural. Actualmente en mi país anualmente se dedican cuatro semanas a la recordación de tradiciones de cada región, en las que todos participan. Hay tradiciones en peligro de ser perdidas; y uno podría sorprenderse de todo lo que áfrica tiene para ofrecer. La tradición no debe olvidarse.
Famadou llegó a maestro sin haber pasado por la escuela. Él no estudió música en África: las viejas tradiciones musicales son transmitidas en forma oral y son escuchadas en vivo en el mismo momento.
K: Yo toco djembé desde que era un niño, y lo hice toda mi vida. Era mi trabajo. Mirando mi pasado, nunca recibí un diploma por mi forma de tocar. Siempre estuve en una atmósfera musical. A mi alrededor siempre hubo tambores y músicos. Los africanos siempre estamos rodeados de música, absorbiendo los ritmos desde niños y creciendo entre la música. Me sorprendo cuando veo a los jóvenes europeos, que están acostumbrados a estudiar la música con partituras y notas, que afecta la forma en que la música es aprendida. Los europeos no conocen como moverse con la música; ni siquiera cuando la danzan -ni cuando la crean- la acompañan con sus cuerpos. Son como árboles inmóviles. Cuando veo música europea en un concierto o programa televisivo, está completamente divorciada de la experiencia física. Pero es música bellísima, con hermosas melodías, ideal para escuchar pero no puedes danzarla.

