versión preliminar

Señorita Julia

La acción se desarrolla en Buenos Aires, una noche de carnaval de 1957. La escenografía, de corte realista, ubica la representación en una cocina. El inicio aludiría a una obra de corte fantástico, dado que Cristina prepara, acompañándose con la repetición de frases en latín, un hechizo supuestamente destinado a Julia.

La aparición de los otros dos personajes (Julia y Juan) nos instala en una pieza de un tenor muy distinto. Se plantea una relación triangular donde las jerarquías y las clases determinan los vínculos.

El deseo de ascenso de Juan, de Cristina de permanecer en su lugar y de Julia que intenta descender a partir de la relación sexual con el chofer determinan los pasajes y los cambios en roles que no son subjetivos sino sociales.

La humillación de Julia está determinada no por cuestiones morales sino políticas: enamorarse de un sirviente es abandonar sus privilegios de clase, los cuales la definen como sujeto, y por lo tanto la única solución que encuentra es el suicidio. Paria de su clase, al renunciar a ella, no puede pertenecer a la de él, no hay movilidad posible. Es una desclasada, alguien sin pertenencia. Juan, por su parte, se relaciona con Julia por una vana ilusión de ascenso social, otra utopía desmentida por el texto.

En el contexto de la obra las clases son compartimentos estancos de los que no se puede salir. Los intentos de fuga de las mismas sólo pueden producir violencia, humillación y finalmente muerte. Éste es el caso de Julia que, como su madre de origen humilde, se termina suicidando y acordando con su herencia (marca propia del determinismo y el naturalismo de Strindberg que rescata la versión de Ferrari).

El fuera de campo de la escena repone un contexto en donde privan las relaciones jerárquicas entre patrones y empleados y se da el carnaval como espacio permisivo que breve, ilusoriamente, suspende esa estructura que el espacio interior de la cocina (escenografía privilegiada de la obra matizada por un par de cambios en la iluminación) repone y fundamenta hasta el final trágico de la obra. Laura Azcurra es eficaz en su caracterización de joven coqueta y caprichosa de clase alta.

La tragicidad del desarrollo la lleva a modular su trabajo encontrando una expresividad más contenida y precisa que alcanza su clímax en el final de la obra. Son notables, por otra parte, las actuaciones de Maia Francia y Carlos Kaspar.

La primera encarna con plenitud el sentido común social que se horroriza ante toda transgresión y posibilidad de cambio. Kaspar le da a Juan la cuota de equilibrio que necesita un personaje que une brutalidad y cálculo desarrollando la gama de matices que exige la combinación y síntesis de elementos aparentemente contradictorios. Un espectáculo altamente recomendable.

Obra original de August Strindberg,
Versión libre de Claudio Ferrari. Dirección: Claudio Ferrari.
Elenco: Laura Azcurra (Julia), Carlos Kaspar (Juan) y Maia Francia (Cristina).
Diseño de escenografía: Marcelo Valiente.
Realización de escenografía y ambientación: Margarita Agrasar y Laura Poletti.
Ayudante de escenografía: Ema Palmieri y Verónica Savich.
Diseño de vestuario: Estela Martelotto y Marcelo Valiente.
Diseño de iluminación: Pablo Calmet.
Asistente de dirección: Adriana Ferrari.
Producción ejecutiva: Damasita González Riesca y Nicolás Mastromarino.
Supervisión artística: Alberto Ure.
Fotografía: Andrés D’Elía.
Teatro Del Nudo, Corrientes 1551, viernes y sábado 22. 30 hs.

Miguel Santoro