versión preliminar

Jinete de ballenas

El difícil arte de resolver tensiones

Jinete de ballenas muestra la tensión entre dos mundos: lo ancestral y lo nuevo. En la mitología Maorí, la ballena está considerada un espíritu guardián que cuida a la gente desde el mar. Es en este contexto donde trascurre la historia, específicamente en una aldea costera de Nueva Zelanda.

En ese lugar, los maoríes consideran como su líder a Paikea, "el que cabalga las ballenas", siendo siempre un hombre - en cada generación y desde hace 1.000 años - el que hereda dicho honor.

Koro, el jefe tribal maorí, espera la llegada de alguien que libere a su pueblo. Según la tradición el salvador llegará desde el mar cabalgando una ballena.

Koro tiene la esperanza de que ese líder esté en su familia, por eso sufre un doble dolor cuando su nieto y su nuera mueren durante el parto. Su nuera había dado a luz mellizos, la niña (Paikea, el mismo nombre que tiene el "elegido" en la leyenda)) sobrevive, pero Koro no le presta la mínima atención: una mujer no puede ser el líder.

Sin embargo la niña se demuestra capacitada para ese papel y ofrece pruebas de esas capacidades, pero éstas son ignoradas o despreciadas por su abuelo que, cansado de esperar un nieto de su hijo (que ahora vive en Europa), decide buscar al profeta a partir de la educación: funda una escuela que lo forme. Finalmente y a pesar de esto no podrá ignorar las dotes de su nieta.

Desde el comienzo esa tensión no está en equilibrio: Koro y Paikea representan lo ancestral, el resto de los personajes lo contemporáneo-occidental. Para reafirmar ese desequilibrio en tensión, lo ancestral toma la forma de objeto de burla o de relato parodiable, como en la representación escolar del mito que lleva a la risa de los niños o en el rechazo de los adolescentes a la nueva escuela religiosa.

La única que siente como propio el mundo de Koro es Paikea, a pesar del ostensible desprecio que su abuelo le demuestra. Es que la niña siente que puede ser ese líder; ella contempla y se siente atraída por el mar, dialoga con las ballenas, esto está resuelto desde la imagen con el montaje de atracciones: Pai mira el mar y las ballenas nadan debajo de la superficie.

A lo largo de la historia un montón de hechos confirmarán que Pai es el jinete de ballenas que espera su pueblo, inclusive, literalmente, cabalgará una ballena.

El film está articulado a partir del relato de Paikea con su voz en off, ella vive con naturalidad y humildad su destino; "no soy profeta pero sé que nuestro pueblo seguirá adelante".

Otro motivo es que los representantes de esa cultura se encuentran demasiado mimetizados en el mundo moderno como para poder desatar las ligaduras que los mantienen atados a él. Excepto la niña y su abuelo, el resto de los personajes son sujetos contemporáneos (o sea "occidentales") alejados de la tradición, así pasan la mujer de Koro, que se reúne con sus amigas a fumar y jugar a las cartas mientras ejerce con pasión su papel de ama de casa; su hijo mayor, que se ha convertido en un artista, y vive en Europa y se casa con una alemana; y su hijo menor, una especie de lumpen que bebe cerveza sin saber que hacer de su tiempo. 

Cuando el abuelo (y el resto de la comunidad) toma en cuenta a Paikea se resuelven dos tensiones; una, la mencionada anteriormente, entre lo ancestral y lo moderno.

Es que el rechazo del abuelo a su nieta parece ser el resultado del cumplimiento de una tradición tribal. Esto se refuerza con la actitud de la esposa de Koro que mantiene con el marido disputas cotidianas ancladas en la afirmación de los roles de hombre y mujer en el hogar familiar (aquí también Koro emerge en soledad, como un viejo "cascarrabias" poseído por manías de todo tipo).

Cuando estos personajes se acercan a sus orígenes a través de ritos o de ceremonias, este acercamiento, al principio, parece vacío, como si ese mundo ancestral fuera ajeno y lejano; en el final esta distancia intenta salvarse, cuando Paikea se demuestra como Jinete de ballenas y el resto de la comunidad adhiere al nuevo líder.

El peso de la leyenda maorí en la constitución de ese mundo articula, emocional y socialmente a los personajes de la historia.

Dirigida y guionada por Niké Caro sobre la base de una novela escrita por Witi Ihimaera.

El narrador del film nos acerca, de esa manera al mundo mítico y religioso maorí de los antepasados; lo religioso aparece lateral y espectacularmente y sirve para exponer los conflictos propios entre los hombres, entre generaciones y sus prejuicios dentro de un ámbito social enmarcados en una época determinada, la del presente.